Cual ha sido mi sorpresa cuando he recibido de mi madre esta magnífica edición de "La cocina y los alimentos" que dormía entre sus innumerables ejemplares que habitan entre las estanterías de su salón, y con la grata sorpresa de que además, estaba dedicado de su puño y letra:
"Espero que sea de gran utilidad en tu trabajo. Con amor. Mamá - 13-06-2.012"
La verdad es que no tengo muchos recuerdos culinarios en nuestra cocina, pues siempre estuvo trabajando duro por nuestra familia, y siempre agradeceré que en su cajón durmieran "1.080 recetas de Simone Ortega" pues gracias a él, a su gran amiga Celia y su insistencia, cogí por primera vez una cuchara de madera.
Fue a raiz de su larga y dura convalecencia la que me "obligó" a sacarme las castañas del fuego, ya que por aquel entonces - contaba 14 años - me tocó sufrir las maravillas alimentarias del comedor escolar. Y nunca se me olvidará la primera receta: "arroz con champiñones", que al seguir al pie de la letra me dió sustento durante cuatro días consecutivos, puesto que los ingredientes eran para 8-10 personas.
En las siguientes lineas no quiero justificar ni a nada ni a nadie... Pero ahora, con la proximidad de mis 38 veranos, la madurez me ha hecho comprender muchas cosas de entonces y arrepentirme de todas ellas menos de una: La cocina. Una pubertad extraña para los chavales de mi promoción, ya que ni compartía ni me llamaba ninguna de las actividades "ilícitas" de la época. Un siempre frustado "primer amor apuñalado" que cegó mi entorno e hizo mucho daño a quien me parió pero que entre lágrimas supo esperar y perdonar mi torpe e impropia actitud, sabiendo que algún día volvería a ser aquél que siempre fuí. una irresponsabilidad por mi parte por no llegar a completar mis estudios y frustar indirectamente el afán y el porvenir que siempre desean los padres a sus hijos. Pero agradecido ante la insistencia anteriormente nombrada que durante tiempo procesó mi madre para que afrontara una de las más difíciles y placenteras decisiones de mi vida: Aceptar la cocina como mi nueva casa.
A uno le queda aún futuro por escribir, por dibujar, por disfrutar, por entender y comprender, un futuro que necesito recorrer para compensar todo aquello que en su día dañé y recuperar esa estabilidad que me hace más cercano a mi madre y a toda mi familia. Un futuro que gracias a éste y a otros tantos libros hacen de mí un autodidacta empedernido, con afán de superación y que sabe que algún dia, de nuevo, será recompensado con un nuevo proyecto.
Entonces seré yo quien firme: "Gracias mamá. tu insistencia ha hecho que llegue a donde estoy"
Con todo mi amor
