Parece ser que me van las largas tardes de reflexiones y pensamientos... Casi 365 días desde la última publicación, y es que no ha cambiado mucho el panorama; laaaaaaaaarga travesía por el desierto. Así es como lo voy a denominar a día de hoy hasta que de nuevo los cimientos de mi vida tome la solidez y estructura necesaria para volver a ser el que un día fui (o al menos una silueta lo más próxima a esa realidad...)
En este tiempo he sufrido frustaciones de las que he podido solventar gracias a esa mágica mano izquierda que dice mi madre que poseo, la madurez de los 40 que algo se nota a parte de las canas y una máxima que leí entre navegaciones virtuales. Saber que si lo que estoy haciendo hoy me acerca a donde quiero estar mañana. Y de momento lo voy llevando como puedo y como me dejan. Voy dando golpes de timón a la espera de esa línea en la cartografía que me conduzca a una sinceridad y una sencillez que me devuelva a una realidad que no sólo habite en mi mente.
He pasado por otros fogones, y tal ha sido su importancia que hasta estas líneas sobran. Y a buen entendedor...
Ahora estoy de vacaciones en familia, de esas que hacía tiempo que ni entraban en mis planes... Tiempo de relax y refresco mental... Un nuevo giro de tuerca de prisma... Una nueva etapa que afronto con la misma ilusión y energía con las que comienzo cada una de ellas... Un nuevo paso que me hace salir de donde no quiero estar... Un nuevo futuro.
No sé cuántos llevo y ni pretendo llevar su cuenta, lo que sé a ciencia cierta es que fuerza nunca faltará para salvar cualquier obstáculo que se interponga.
Saludos de nuevo, GASTRONOM@S
