sábado, 1 de octubre de 2011

UNO... DOS... TRES... CUATRO...

Y parece que fue ayer, cuando empezamos nuestro proyecto...
Y ya han pasado cuatro años...
 A unos les parecerán cuatro días
A otros, el tiempo justo, con sus meses-semanas-días-horas...
 Y a mí... a mí... siglos, la verdad.

Una auténtica montaña rusa, dejando al famoso dragón can de Port Aventura a la altura del trenecito de la bruja!! (pongamos chispa y humor, que bien hace falta). Emociones no han faltado, de todos los colores, sabores y texturas, fáciles y menos fáciles de digerir, pero siempre reponiendonos a cada vuelta. Eso sí, extenuados de todo un día "´pa rriba ´pa bajo". Lo cierto es que hace mella, pero también te hace mas fuerte y mas consecuente en cada acto. Te hace pensar, en lo que has hecho y en lo que has dejado de hacer, en qué pasaría si no lo hubieras hecho e incluso en qué hubiera sido de haberlo hecho. Eso sí, siempre sin lamentarse de la dirección tomada en cada una de las veces que tal duda se ha presentado, pues el camino es siempre hacia adelante. Atrás no tiene sentido.


                                

Lo que empezó siendo exclusivamente un Restaurante de Carta a lo que en la actualidad conocemos como "Gastrobar" han pasado, lo dicho, cuatro años. Ha sido una "Renova(tio)ción" BRUTAL pues en tan corto espacio de tiempo nunca lo había visto y menos vivido. He trabajado en restaurantes donde los cambios más significativos simplemente han sido el papel donde escribir los menús, pero en RENOVATIO ha evolucionado hasta el nombre, pasando por la decoración, la fachada, la carta, la mentalidad y casi por último (alguna cosa me dejo, seguro...) investigar la manera de pensar del comensal, tanto el que entra como el que, una vez leída nuestra oferta, pasa de largo.

Incluso en todo este periodo de tiempo, me ha dado para reflexionar y admitir los errores cometidos, observarlos y analizarlos, hasta que una vez estudiados en profundidad, los he archivado mentalmente para intentar no volver a repetirlos (al menos en un grado de intensidad menor al experimentado, porque si no se confirmaría aquello que dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra)

También debo agradecer a la gente que me ha ayudado a caminar en este largo peregrinaje dentro de la primera experiencia en solitario en el mundo de la cocina. Pero con especial mención a MIS CUATRO PADRES, con sus dos mamás y sus dos papás, que de una manera u otra han servido como suave colchón, paño de lágrimas, refugio de mis pensamientos... MI MUJER Y COMPAÑERA DE ANDANZAS, que desde mucho tiempo atrás, ha sabido ponerme muchas veces en el camino correcto, siendo fuente de inspiración. Y por último, el que ha dado de nuevo un impulso enorme a mi ser y a mi pensar: MI HIJO ROBERTO. Ha cambiado por completo la visión y la misión que uno tenía en esta vida, cambiando todos mis propósitos, intenciones y predisposiciones, dándole un nuevo orden a las prioridades que a uno, como humano, le habían designado desde el mísmo día en que nace.

Para finalizar, quiero dar la impresión con el título elegido, que parece, además de una cuenta numérica del tiempo que ha pasado, el tiempo que le queda al púgil tendido sobre el rin para que pueda de nuevo levantarse, con la intención de volver a caminar por el sendero apropiado...

De momento lo dejamos en la primera opción (tampoco olvidéis tan rápido lo segundo)

UN SALUDO, GASTRÓNOMOS

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